
Desde que me saqué el carné de conducir y me compré el coche, he utilizado el transporte público de Barcelona en contadas ocasiones. Más de las que me gustarÃa. Como ya he comentado en alguna que otra ocasión, detesto usar el transporte público. No porque me de igual la contaminación urbana y la capa de ozono, sino porque el transporte público en Barcelona me parece una espléndida mierda. Retrasos, aglomeraciones, lugares inaccesibles, olores y el hecho de tener que cruzarme con desperdicios sociales. Los olores se arreglan concienciando a la gente para que se lave al menos dos veces por semana, pero para lo de los desperdicios sociales sólo hay una solución: el genocidio. Y maldita sea, también estoy en contra de eso. Asà que simplemente si lo puedo evitar, no utilizo el transporte púbilco en mi ciudad.
El problema en Barcelona es que el ayuntamiento se empeña en que no cojamos el coche. Pone zonas verdes, zonas azules, calles peatonales, cierra carriles en las vÃas de mayor tránsito, y hace carreteras especialmente diseñadas para que se atasquen mañana y tarde. Pero nos anima a coger el transporte público. Y yo lo usarÃa si tuviésemos un transporte público decente, pero si leéis cualquier periódico o navegáis un poco por Internet os daréis cuenta de que la RENFE tiene una averÃa de media al dÃa, que los retrasos pueden llegar a ser de horas, que algunas lÃneas de metro rozan el tercermundismo, y que los autobuses se quedan atrapados en los mismos atascos que los ciudadanos a los que no les queda otro remedio que coger el coche para ir a estudiar o trabajar. Y no les queda otro remedio, porque la vivienda está tan cara en la ciudad que han tenido que comprarse o alquilar su piso en pueblos de la periferia, en los que el único transporte público existente es Mateo, “el taxista”.
Pero bueno… no pretendÃa quejarme tanto del transporte público barcelonés, sino de sus usuarios y usuarias. Concretamente de una nueva moda que cada vez se extiende más entre algunos maleducados catetos y horteras grupos sociales, que consiste en comprarse un puto teléfono móvil con mp3 y reproducir la canción más hortera que hayan sido capaces de encontrar a todo trapo, sin usar auriculares.
Por ejemplo, hoy iba en el tren y ha venido a sentarse a mi lado el primo hermano de Camarón un chaval joven. Ha sacado su móvil y se ha puesto a escuchar música flamenca a todo trapo, en mono y con una distorsión imperdonable. No me malinterpretéis, me gusta el flamenco. Pero si el tÃo se saca un cigarro – sÃ, en el tren -, se lo enciende y se pone a cantar al lado de mi oreja, comprenderéis que no me hace mucha gracia… asà que me levanté y me cambié de vagón.
En el siguiente vagón parecÃa que habÃa gente seria. Una mujer embarazada, un ejecutivo haciendo anotaciones en su PDA… y un ciudadano hindú. Asà que me senté. Y el ciudadano que parecÃa hindú decidió que no lo parecÃa lo suficiente, y sacó su teléfono móvil. Y nos obsequió a todos con la banda sonora de la última pelÃcula de Bollywood que habÃa visto… eso sÃ, al menos este móvil tenÃa una mejor calidad de audio que el de mi amigo flamenco, el del vagón anterior.
“No puede ser que esto me esté pasando”. Pensé. Dos vagones, dos tÃos a los que se les habÃan olvidado los auriculares del móvil en casa. Como no querÃa problemas, me levanté y me fui a la otra punta del vagón. Y me habrÃa cambiado si hubiese habido más vagones, pero RENFE considera oportuno que en hora punta son suficientes dos vagones para cualquier tren que cruce la ciudad. Para que haya roce, y eso.
Por último, en el otro extremo del vagón, también habÃa gente que parecÃa respetable. Un universitario, dos ancianas… y dos niñas que deberÃan estar en el colegio a esas horas, vestidas como si fueran carteles de neón del centro de Hong Kong. ¿A que no lo adivináis? Al rato de subirme por tercera vez al mismo tren, comienza a sonar, mezclada con la canción del hindú de antes, la canción más conocida de los Andy y Lucas.
¿Qué hay que hacer en estos casos? ¿Aguantarse? ¿Quejarse y arriesgarte a que te rajen? ¿De dónde ha salido esta moda, de no usar auriculares? Imagináos un tren en el que cada cual vaya con el móvil escuchando la música que le gusta a todo volumen. Algunos hacen lo que les da la puta gana. Cada vez que cojo el transporte público me arrepiento menos de coger siempre el coche, hay que joderse…
PD: SÃ, soy un quejica. Por cierto, ésta es la música que voy a poner yo la próxima vez que me encuentre a uno de estos deshechos andantes:
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Hola buenas, es la primera vez que entro por aquà y he enlazado por google, por la foto de renfe, y me he puesto a leer lo de renfe y lo de los cascos y os pongo por aqui una iniciativa llamada metete el móvil por el culo.MEMPEC
Y decir que en Madrid pasa lo mismo con la puta Renfe.
Un saludo desde Crónicas-Vakunas.