
Sorprendido estoy. Me comenta Arnau que la gente de Mobuzz.tv (un canal de televisión online) tiene problemas económicos, y piden a sus espectadores una colaboración para salvar la empresa. Necesitan 200.000€ en una semana. No sólo piden dinero, sino que tienen unos simpáticos botones para que la gente los enseñe con orgullo, que rezan frases del estilo de “Yo ayudé a salvar mobuzz”. DeberÃan poner “Me gusta que me estafen”.
Cómo ha cambiado el cuento de la mendicidad… recuerdo hace unos años cuando los pobres mendigos iban al metro a pedir, o se ponÃan en la plaza del pueblo o ciudad más concurrida. Algunos simplemente ponÃan la mano, pero otros se lo curraban y cantaban alguna cancioncilla… se esforzaban un poco. Ahora no, con la llegada de las nuevas tecnologÃas y la web 2.0 han surgido los Mendigos 2.0.
Para colmo, te facilitan las cosas. Tal y como ponen en su web:
Puedes colaborar con nosotros como te sea mas cómodo, via Paypal, por Transferencia Bancaria, Enviarnos un cheque por correo o directamente puedes venir a nuestras oficinas, donde podemos charlar contigo.
Ahora nada, desde el sofá de tu casa u oficina, puedes mendigar a gusto. Simplemente pones un anuncio en tu web, abres una cuenta y el dinero empezará a llegar sin que muevas un dedo. Incluso puedes conseguir que la gente vaya a verte para darte la pasta. ¡Es increÃble! ¡Cómo ha cambiado el cuento! Imagino que si vas allà te los encontrarás a todos con barba, guantes sin dedos, un carrito lleno de cartones y alumbrándose en torno a un barril con fuego.
También podrÃan pedir pasta al gobierno, como la Nissan. Que digan que van a echar a 500 trabajadores, a ver si cuela… por cierto, yo también necesito dinero para salvar Dandel. Tengo una hipoteca que me tiene bastante preocupado, y no me deja postear tranquilo.
No te jode…
PD: Javier Casares también da su opinión al respecto y curiosamente no dista mucho de la mÃa.
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Caraduras 2.0…
Yo propongo que nos sentemos un dÃa, parimos alguna idea innovadora, montemos un blog bien chulo hablando de cómo vamos a ‘revolucionar’ el mundo con ella… y luego a pedir pasta.