
Llevaba tiempo queriendo probar Fable II, aunque sólo probarlo. No tenÃa pensado hacer un análisis exhaustivo, asà que ni lo pedà para que me lo mandasen. Pero me picaba la curiosidad. Es un juego que no ha dejado a nadie indiferente, como tampoco lo hizo la primera parte. Y toda la gente a la que he pedido opinión, me ha comentado que aunque tiene algún que otro defectillo, se lo han pasado bomba con todo lo que se puede hacer.
Asà que hace unos dÃas, gracias a Arnau, pude hacerme con una copia. Al ser un juego largo, quise dedicarle un fin de semana en exclusiva, para disfrutarlo como se merecÃa. Meto el disco en la 360, y tras una bonita introducción y escoger el sexo de mi héroe (el muchacho) comienza mi aventura. Empezamos en las calles de una ciudad, completando pequeñas misiones muy guiadas (una estela te señala constantemente el camino) y sin profundizar demasiado en los dos personajes principales de la historia (yo y mi hermana). Simplemente sé que estamos emparentados, que es una mandona, y que me sigue a todas partes incordiándome bastante. No importa, porque tras varios minutos de juego la matan. Su muerte me deja bastante indiferente, pues no habÃa tenido tiempo ni de conocerla ni de cogerle cariño, y como soy un postadolescente educado a base de muertes y violencia, una crÃa poligonal más criando malvas no me quitará el sueño. Ala, ya podéis mandar el artÃculo a meneame para que la gente discuta sobre lo que hacen los videojuegos a los chicos de hoy en dÃa.
Poco después, la historia me lleva al futuro, cuando ya soy adulto. Al parecer, me ha educado una misteriosa adivina en un poblado gitano. Me manda a un templo que hay en las afueras, para que lo explore y aprenda mi primera magia. Es una magia de viento, ese poder que a todos nos gustarÃa aprender. Maldita sea… cómo me hubiese gustado que fuera el poder del fuego. Pero seguro que el genio Molyneux lo tuvo en cuenta, y pensó: “si les damos el fuego nada más comenzar, ¿para qué van a seguir jugando?” Cuánta razón… afortunadamente el fuego lo podemos conseguir media hora después.
Se me olvidó decir que al hacerme adulto, además de criarme con la adivina gitana (una de las mujeres más hermosas de Albion) también me acompaña un fiel sabueso. Un perrito al que salvé la vida de pequeño y al que en mis primeros diez minutos de partida cogà más cariño que a mi hermana. Ese perro es todo un crack, encuentra tesoros enterrados y escondidos en el mapa. Una de las mejores ideas del juego. Además le podemos enseñar trucos, como traer la pelotita y morder en la entrepierna.
Como la adivina me encomienda una misión bastante importante, me dispongo a hacerla. Para completarla, tengo que ganar un poco de respeto haciendo proezas por los alrededores. Completando misiones, ayudando a la gente… cosas asÃ. Aquà es donde comienza realmente Fable II.

Un amigo me dijo que Fable II era un juego “tipo Zelda”. ¡Ja! Y un rábano. Ya le gustarÃa a Fable II tener un sistema de combates la mitad de bueno que el de Wind Waker. Los combates son bastante ortopédicos, los enemigos tontorrones y se convierten en un engorro que he intentado evitar siempre que he podido. Los movimientos del protagonista son limitados, y aunque poco a poco va aprendiendo más; la verdad es que yo me aburrà mucho antes.
Nada, dejé de buscar aventuras, harto de tanto enemigo horripilante, y me dispuse a buscar misiones secundarias, minijuegos, y todo aquello que dicen que hace grande a Fable II. Como no tenÃa un chavo, busqué un trabajo. El primero que encontré era de herrero, y consistÃa en moldear una espada a martillazos. Para dar el martillazo correctamente, habÃa que hacer coincidir una bolita que se desplazaba por una barra en la zona verde de la misma. Pensé: “esto mola, es original”. Al cabo de varias espadas melladas, mi jefe me ascendió de categorÃa. Ahora cobrarÃa más, y supuse que el minijuego serÃa otro. No, no lo era. Era el mismo. HabÃa que pulsar el botón del mando cuando la bolita pasara por la zona verde. Dos ascensos más, y lo di por terminado. “Seguro que he cogido el trabajo más aburrido de todo Albion”, pensé. Asà que me puse a trabajar de leñador. El trabajo consistÃa en cortar unos troncos por la mitad de un hachazo, pulsando el botón cuando la bolita coincidiese… ¡un momento! ¡Pero si todos los trabajos son iguales! He visto más originalidad en los minijuegos del Cooking Mama, por Dios.
Vale, el combate no me gustó demasiado, el tema de hacer pasta trabajando tampoco… ¿qué serÃa lo que a la gente le gustaba tanto? ¡Ya está! TenÃa que ser eso. Seguro que a la gente le encanta este juego porque se puede follar. Ya tenÃa un nuevo objetivo. TenÃa que hacer que mi personaje se ligase una jovenzuela y llevársela al catre.
Salà a la calle, me puse mis mejores galas (un abrigo de bandido y un sombrero de colono americano) y salà a ligar. Cuando vi a una chica con los pechos como dos cántaros, me dispuse a cortejarla. En la pantalla, mi personaje podÃa hacer cuatro cosas: enfadarse, contar chistes, posar haciéndome el fuerte y tirarme cuescos. Comprobé que lo que más le gustaba a la mujerzuela era que expulsase mis ventosidades en toda su cara. Era algo que la hacÃa reir sin parar. Asà que apretando el botón, me tiré los mejores pedos de los que era capaz, y en pocos segundos la chica estaba tan enamorada de mà que ya me instaba a casarse conmigo “para formalizar aquello”. Ya me imagino lo que se le debÃa pasar por la cabeza: “Ah… quiero escuchar estos pedos toda la vida”. El problema es que además de a ella, mis pedos eran tan encantadores que les encantaban a todos los vecinos que pasaban por allÃ. Mientras cortejaba a mi futura esposa expulsando gases, se reunió un corrillo a mi alrededor de niños, ancianos y paisanos que igualmente cayeron a mis pies, enamorados. Conté unos siete ciudadanos bebiendo los vientos (nunca mejor dicho) por mi.
Los dejé allà plantados, evidentemente. Mi objetivo era fornicarme a la rubia de los pechos turgentes para acabar descubriendo la verdadera magia de Fable II. Imaginé que no se acostarÃa conmigo si no le pedÃa que nos casásemos antes, asà que le regalé un anillo que habÃa conseguido en una de mis aventuras. Obviamente, aceptó. Pero para acostarse conmigo, antes tenÃa que comprar una choza. La niña era exigente, y no querÃa cualquier cosa. Pero mi economÃa no me daba para muchas alegrÃas, asà que compré una de las caravanas del poblado gitano. Asà que allÃ, me acerqué a la mi esposa y le propuse hacer uso del matrimonio.
Pantalla en negro.
Voces de fondo.
Fin de la escena. Mi mujer está inexplicablemente “desenamorada” de mà (¿demasiado tiempo sin tirarme ningún cuesquete?) y me pide el divorcio. Tengo que pagarle una puta pensión y ni siquiera he podido verle la tira del sujetador.
No he vuelto a jugar. Estoy desconcertado… Los paisajes son preciosos, la música espléndida, y estoy seguro de que echándole horas se descubren nuevos movimientos, nuevas cosas que hacer, y tal, pero… ¿No os da la sensación de estar en un mundo demasiado absurdo? ¿De que la historia es sólo una excusa para hacer un mundo abierto, pero poblado por personajes absolutamente planos?
Yo este juego lo encuentro aburrido, quizás no sea un mal juego pero a mi personalmente me aburre. Yo no puedo tirarme dos tardes jugando y que no pase absolutamente nada, no tener ningún objetivo que me guÃe y me motive a seguir jugando. Aparte de hacerme rico y que me salgan cuernos, claro. Quizás es que me hago mayor y ya no tengo tanta paciencia con este tipo de géneros… pero ¿y a vosotros? ¿por qué os gusta Fable II?
Portada









Maldita sea, me encantan estos artÃculos subjetivos, tienen muchÃsima más gracia que cualquier análisis.
Eso sÃ, si tenÃa pocas ganas de jugar a “Fable 2″, ahora me las has quitado de raÃz xDDDD
Pienso que, no es que todos los trabajos tengan el mismo “minijuego” como lo llamas tu… es que creo que no es un “minijuego” sinó, como muchos juegos tienen, la tÃpica barra que te sale y que para lograr la acción tienes que acertar en la marca!
SerÃa raro si para cada trabajo tubieras un minijuego diferente, si con “minijuego” te refieres a…no se…meter la bola en un sitio, tirar un aro…o algo por el estilo.
Hombre, precisamente los “trabajos” son minijuegos, y pierden bastante gracia si la forma de realizarlos es la misma hagas el trabajo que hagas. Uno está bien, pero… ¿todos iguales? Qué coñazo. PodrÃan haberse ingeniado otras formas de realizar los trabajos. Wario Ware para Game Boy Advance era un ejemplo de originalidad y variedad, siendo también un tÃtulo de minijuegos. Fable II, suponiendo que es mucho más grande, sólo tiene un tipo de forma de realizar los trabajos, sean cuales sean. Que además, es la misma que se usa para expresar cosas a la gente (dejar pulsado el botón para tirarte el cuesco más grande, y si te equivocas con la bolita te cagas encima).
No sé, creo que la misma idea habrÃa funcionado mucho mejor en Wii, por ejemplo.
Yo tengo esta misma sensación casi con todos los juegos de rol que pruebo. Puede que no sea mi género, pienso que lo has clavado, cuando dices:
“este juego lo encuentro aburrido, quizás no sea un mal juego pero a mi personalmente me aburre (…) no puedo tirarme dos tardes jugando y que no pase absolutamente nada, no tener ningún objetivo que me guÃe y me motive a seguir jugando (…)”
Esto me pasa con los GTA, los Final Fantasy… Tengo la sensación de que me timan… Y casi con cualquier juego de rol que cometo el error de probar. Al menos, si hay demasiada “libertad”. Y la pongo entre comillas porque luego resulta que no es tal. Sólo un mundo abierto y ciertos parámetros, que en ocasiones se me antojan como una falta de ideas notable por parte de los desarrolladores: “En lugar de hacer que pase esto aquÃ, esto luego, lo que sea, dejamos que el tipo se pasee solo por un sitio enorme, y con las cuatro tonterÃas que hemos puesto ya se topará con algo que llame su atención”. El resultado es que este tipo de tÃtulos llevan al jugador a pasar mogollón de horas delante de la pantalla, pero raramente jugando, sino viendo qué pasa. Como con los Sims.
Habrá quien flipe con esto en lugar de bostezar, como lo hago yo, pero me ha hecho cierta gracia leer que hay quien opina exactamente lo mismo ante este tipo de videojuegos.
Es posible, pero habrá más de uno que seguramente estara totalmente en desacuerdo con vosotros ja que habrán estado deseando que salga este juego, parece ser que uno de los más esperados
@SÃlvia: No, si en desacuerdo se puede estar hasta en la forma idónea de cagar
Pues a mi, despues de leer esto me han entrado más ganas de probarlo… XD
PD: Si no lo quieres, damelo a mi… ^^
PD2: Seguro que almenos euna vez en mi vida colará… XD
Dani, pq dices lo de Wii???
@jcristo2: Lo digo porque los juegos y los oficios hubiesen sido más divertidos, y el combate (aun siendo igual de ortopédico) también. ¿No?
Respecto al modo de control? si, seguro que si. Para esas cosas está mucho mejor el wiimote. Aunque algunas veces se empeñen en usarlo para chorradas (sacudir el mando para tirar a puerta, por ejemplo. WTF!!!)