
En la entrega anterior lo dejamos en el 2000, año en el que irrumpieron en el mercado dos grandes juegos de la malograda Dreamcast: Jet Set Radio y Shenmue. El primero fue un hito estético al inaugurar la corriente del cell shading, mientras que el segundo supuso un gran salto a nivel jugable al bocetar un concepto tan importante en los videojuegos modernos como es el sandobx.
Si bien no adoptarÃa su forma definitiva hasta un año después con la salida de Grand Theft Auto III, la obra de Yu Suzuki pasará a la historia por ser el primer peldaño de un salto evolutivo equivalente al que en su dÃa supuso Mario 64. Los juegos dejaron de pensarse como una sucesión de fases independientes. Ahora los diseñadores se esforzaban en crear complejos mundos llenos de vida con los que el usuario podÃa interactuar de cientos de maneras diferentes. Ya no éramos unos meros espectadores, sino que formábamos parte integrante de un todo mucho más complejo.
Pero no solo de sandboxes vive la industria. En los años venideros asistiremos al resurgir de los juegos musicales, al nacimiento de los juegos de entrenamiento cerebral, al perfeccionamiento de los shoot’em up y a la gestación de los mundos virtuales entre otros grandes eventos. Grand Theft Auto, Halo, World of Warcraft… nombres ilustres para la adolescencia de una industria que cada vez era menos ocio y más negocio…
Portada







