En los comentarios de la entrega anterior, recalcasteis que no es justo atribuir todo el mérito de un videojuego a una única persona. Es cierto que en la industria hay algunos diseñadores cuya huella es inconfundible, pero también es cierto que en todo el proceso de diseño y producción de un videojuego interviene muchÃsima gente. Cada una de ellas aporta su granito de arena, por lo que un juego no es más que la suma de todas esas pequeñas ideas. De ahà que la entrada de hoy esté dedica a los estudios de videojuegos.
Pero no vamos a hablar de estudios normales, no, vamos a hablar de los rebeldes de la industria, de aquellos que se alejan de cualquier convención o norma y hacen siempre el videojuego que quieren. Algunas veces les sale bien y arrasan en las listas de ventas, otras veces la cosa no funciona y se ven forzados a cerrar.
Tanto si el resultado final es bueno como si es una maldita bazofia, el esfuerzo habrá valido la pena ya que la evolución no es un proceso continuo, sino la sucesión de una serie de pasos y amigos ¿quién no se ha tropezado un par de veces antes de aprender a caminar?
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