
Aunque dé la sensación de ser lo contrario, la evolución no es un proceso continuo, no es algo que suceda de forma suave y paulatina. Realmente es el resultado de una serie de cambios bruscos producidos en un amplio espacio de tiempo. Esto aplica a cualquier cosa, desde seres vivos hasta formas de arte como los videojuegos.
Esta generación es fruto de un proceso similar que empezó a finales de los 50 con modestos experimentos en oscuros laboratorios. Eran cosas muy simples basadas en lanzar misiles o devolver una pelota, pero establecieron unas normas que han ido evolucionando durante todo el siglo XX.
Desde el mÃtico Pong hasta obras modernas como Uncharted 2 o el futuro The Last Guardian, han sido cientos los juegos que, a veces de forma exitosa y otras veces sin éxito comercial, han ido abriendo camino. Cuando estábamos acostumbrados a ver a nuestro personaje llega Wolfenstein 3D y lo cambia todo. No fue el primero (este honor lo ostentan Maze War y Spasim) pero fue el que perfeccionó la idea y la hizo popular.
Lo mismo pasó con Mario 64. Ya se habÃan lanzado varios juegos en 3D pero la obra magna de Nintendo fue la que le dio la forma definitiva a la tercera dimensión. Cogió las novedades aportadas por juegos como Crash Bandicoot, Jumping Flash! o Bug!, las asimiló y las perfeccionó convirtiéndose en uno de los mejores juegos de la historia.
Hoy rendiremos homenaje a algunos de esos grandes productos que, independientemente de su éxito comercial o de crÃtica, se convirtieron en un peldaño fundamental en el largo camino seguido hasta la generación actual.
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