
Hemos dedicado buena parte de esta semana a contar las virtudes del que, para mi, va a ser el mejor juego de conducción del año: Forza Motorsport 3. Pero querÃa aprovechar la oportunidad para rescatar un tÃtulo que se nos habÃa quedado en el tintero y que se ha quedado cerca del primer puesto. Need for Speed: Shift ha sido una grata sorpresa, sobre todo teniendo en cuenta el errático rumbo que habÃa tomado la saga en las últimas ediciones. Carbon, Undercover y Pro Street no estuvieron ni mucho menos a la altura del nombre de esta saga, con una filosofÃa de juego que ha ido perdiendo fuerza paulatinamente. Los máximos representantes de esta filosofÃa fueron Hot Pursuit y Most Wanted, pero a partir de este último, no hemos vuelto a ver un NFS que lograse convencer al público por completo
Era de esperar. Obligar a un estudio a realizar una entrega completamente original por año es un suicidio. Sobre todo si tenemos en cuenta que debe ser multiplataforma y codearse con los grandes del género de la simulación y el arcade al mismo tiempo. Es imposible.
Divide y vencerás
O el que mucho abarca, poco aprieta. Sea como fuere, alguien tomó la decisión de dividir Need for Speed en tres desarrollos. Shift, para el público hardcore. Nitro, para los amantes de la conducción cabra. Y NFS: World Online, centrada en el tuning y recuperando las persecuciones con la policÃa en los talones. Este último, gratuito y para PC, es el qeu reune los aspectos que más me gustaban de la saga.
Entonces diréis: ¿qué ha quedado en Shift?
DifÃcil como un simulador, espectacular como un arcade
Es curiosa la mezcla de conceptos que se dan cita en NFS: Shift. Por un lado, todo el juego está diseñado para que conduzcamos desde el interior de la cabina, poniéndonos en el lugar del piloto. Veremos nuestros brazos, el efecto túnel al acelerar, podremos echar un vistazo a la palanca de cambios y a los retrosivores… todo con suficiente espacio para ver y que nos resulte cómodo jugar. Se han recreado las vibraciones al pisar un bacho y la desorientación junto con la vista borrosa al chocar. En este sentido, es una gozada. Apetece comprar el juego junto con un buen volante y un sillón para disfrutarlo a tope, tal y como harÃamos en una recreativa.
Pero por otro lado, tenemos docenas de caracterÃsticas tÃpicas de un simulador desde la minuciosidad en el ajuste de los reglajes (suspensión, aerodinámica, diámetro de llantas, etc.) hasta la las reacciones del vehÃculo cuando cometemos errores. No será extraño ver volar un coche por los aires, aunque no como en los últimos NFS. En Shift, la gente suele sobrevivir tras pegársela.
Eso sÃ, los coches sufren daños en tiempo real muy convincentes, una caracterÃstica que se agradece. A menos que tu luna delantera quede destrozada y tengas que cambiar a una cámara externa. Esta última muestra un modelado sensacional de los vehÃculos, pero empeora muchÃsimo la sensación de conducción. No es en absoluto nefasta (de hecho yo prefiero jugar asÃ), pero te das cuenta de que el control no está optimizado para conducir asÃ. Sobre todo, con un mando. Y ¿dónde diablos se han dejado el retrovisor?
Adiós a las chicas, la policÃa, las “pandis” y la historia
Este Need for Speed no tiene prácticamente ninguno de los elementos que definÃan a los anteriores. No hay una historia de carreras clandestinas por ciudades, ni entornos abiertos donde podÃas colarte a derrapar en un campo de golf. No te perseguirá la policÃa y a no ser que alguna de nuestras rivales sea mujer y no nos lo digan, también se han olvidado de las chicas. Es un juego de coches. Somos pilotos profesionales que tenemos que avanzar en nuestra carrera completando pruebas. Y poco más.
Bueno poco más no, ojo. La forma de plantearlo es muy buena y el tuning sigue presente, aunque de un modo más profesional. Podemos personalizar mucho los vehÃculos para adaptarlos a nuestro estilo de conducción. Eso sÃ, cada coche tiene sus “trucos” y tendremos que modificar las configuraciones de motor casi para cada modelo. No habrÃa estado mal la posibilidad de poder guardar diferentes esquemas de control para cada vehÃculo u ofrecer una configuración óptima para manejar el coche con comodidad y dejar a los que quieran exprimir al máximo su potencia el jugar con las piezas y mediciones. No sé, no soy un pro. ¿Os lo habÃa dicho ya? PreferirÃa que todo fuese más accesible.
Tenemos un manager que nos va consiguiendo pruebas según nuestro nivel que da un aspecto más impersonal al juego. Nada más comenzar, nos hace dar una vuelta a un circuito para ver nuestro nivel y ofrecernos una configuración de ayudas según cómo lo hagamos. Cambio automático, ayuda en la frenada, indicador de trazada óptima… ¡soy un novato! ¡lo quiero todo! Aún asÃ, el control es bastante mejorable (para mi gusto) al jugar con un mando. La dirección es muy sensible y el acelerador demasiado poco. Afortunadamente, también te lo puedes adaptar a medida, pero no es buena decisión obligar al jugador a tirarse un rato calibrando el mando… casi para cada vehÃculo.
Como suele ocurrir en la saga NFS, podemos comprar coches con el dinero que ganemos en las carreras. Si no tenemos disponibles, siempre podemos gastarnos MS Points. Algo que valdrá la pena a los jugadores que le dediquen más horas y que a los que estemos pagando la hipoteca dudo que nos interese.
¿Y tú cómo conduces?
Otro de los puntos en los que se diferencia del resto de simuladores es una curiosa caracterÃstica que va definiendo nuestro perfil de piloto según nuestro estilo de conducción. Si hacemos adelantamientos limpios, seguimos correctamente la trazada del circuito, evitamos derrapar en las curvas… nos darán puntos de precisión. Pero podemos ser marrulleros. Es lo que mola.
Si somos guarretes, haremos cerradas antideportivas a otros pilotos, tomaremos atajos, pegaremos bruscas derrapadas y echaremos a los demás de la pista a golpe de volante. Pero no pasa nada, es nuestro estilo. El estilo agresivo. Personalmente es el que más me gusta, debido a que aprendà a conducir jugando al Mario Kart y F-Zero. Asà que como veis, hay para todos los gustos y es una caracterÃstica que hace que Shift algo más divertido y desenfadado que otros simuladores.
Conclusiones
Me hubiese gustado extenderme más en este análisis y seguro que me dejo muchas cosas en el tintero, pero no soy un gran experto en juegos de conducción. La máxima complicación que busco en la jugabilidad es la del acelerador, el freno y el freno de mano. Como mucho el turbo. Asà que me he posicionado como un jugador más casual de este género.
Como tal, reconozco que Shift es rotundamente espectacular. Se queda un peldaño por detrás de Forza Motorsport 3 en cuanto a realismo y facilidad de manejo y también se ve superado por Dirt 2 en cuanto a variedad y originalidad de las pruebas. También he echado de menos más marcas y modelos de coches. Pero lo que nadie puede negarle es que gráficamente es arrollador. Si os gusta jugar con volante, encontraréis la mejor cámara del interior del coche que se ha creado para un juego de consola, con una sensación de velocidad algo exagerada pero gratificante.
Asà que sÃ, Shift es muy divertido. Probablemente los fans de los anteriores nos hayamos quedado un poco huérfanos, pero he de admitir que en este tÃtulo se han hecho muchas cosas bien. Y sin duda, será una buena base para próximas entregas si se decide seguir por este camino. Si os gusta navegar por los menús estudiando cada carrera al milÃmetro, ajustando cada coche para adaptarlo a vuestro estilo de conducción, este es vuestro juego.
Portada








Un par de cosillas sobre el juego:
Primero: Desactivad las ayudas. Os costará un par de carreras controlar el vehÃculo de forma adecuada (y os la pegaréis unas cuantas veces), pero una vez conseguido es una delicia conducir (mucho mejor que con las ayudas activadas, que en ocasiones hacen cosas raras).
Segundo: Uno de los puntos fuertes del juego es la agresividad de algunos rivales, y es que aquà no es como en otros juegos donde los rivales son mansos, aquà si te tienen que tirar de la carretera lo harán sin dudar. Aquà hay que vigilar a los rivales ya que cuando menos te lo esperas te pueden joder la carrera.
SÃ, como dice irisar… hay que desactivar las ayudas!!!
A mi este Need For Speed me ha encantado, y me alegro de que no se parezca a los NFS anteriores. Yo este lo juego con el Logitech G25 en PS3 y… merece la pena jugarlo con volante.
El único punto negro del juego son las pruebas de drifting. Son horribles. No se si es que yo soy muy malo o qué, pero no soy capaz de dar una curva en ese modo (y me he pasado el torneo final Need For Speed sin demasiados problemas y al primer intento).
Yo soy más de conducción de precisión. La otra también es divertida, pero si lo haces más o menos bien, te pones en primera posición relativamente rápido y luego sólo puedes ser preciso. La idea de los dos estilos es buena, pero es MUY dificil intentar ser siempre agresivo, porque en cuanto te pones primero…
Este juego tiene muchas crÃticas porque en el online no se penaliza a los marrulleros como en otros juegos. La verdad es que a mi me gusta jugar limpio, y no voy a por los rivales y me molesta cuando me sacan de la pista… pero en ese caso, en lugar de enfadarme y dejar el juego, me voy a por el que me ha sacado y me cobro mi venganza… jejeje).