Una espada, una raqueta de tenis, una bola de jugar a bolos, o el volante de un coche. Antes era un stick analógico o digital, unos botones, y el resto lo ponía la imaginación. Ahora nos metemos más que nunca en el juego gracias a un sistema de control totalmente intuitivo y – esperemos – preciso. Yo creo que el único “miedo” que nos queda a todos es comprobar precisamente eso: ¿Será todo lo preciso que se necesita el mando? ¿Tendremos que conformarnos con movimientos predefinidos o realmente los juegos harán lo que les ordene nuestro antebrazo?
No lo sabremos hasta que no lo experimentemos en nuestras propias carnes, pero mientras tanto… un vídeo con los diferentes usos del Wiimote.
Fuente: Vidaextra
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