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Videojuegos y fans: Exigencias a un mundo sin reglas

objection Videojuegos y fans: Exigencias a un mundo sin reglas

Somos inconformistas. Desde que nacemos y nuestra capacidad mental se desarrolla lo suficiente como para marcarnos unas metas objetivas, vamos, cada vez más, aumentando la distancia hacia esos mismos objetivos. Dando de sí nuestro propio límite. Incluso cuando alcanzamos esos retos personales (para más tarde imponernos otros, por supuesto) nos sentimos capaces de estar inconformes con los resultados, pareciéndonos siempre que podrían haber sido mejores o que la forma para alcanzarlos no ha sido la que nosotros esperábamos o nos habría gustado.

Siempre lamentándonos de lo que no hemos hecho.

Nos gusta quejarnos. Esa disconformidad con todo lo que hacemos también se puede traducir en disconformidad con lo que otros hacen, y la única vía de escape para exponer nuestra opinión es la queja. Dan igual las razones por la que algo no esté a nuestro gusto. Da igual lo mucho que se haya trabajado en algo. Dan igual los aspectos buenos que eclipsan por completo ese aspecto con el que estamos disconformes. Si algo no es como nosotros queremos es que está mal, y pretendemos que las quejas sean la manera de arreglarlo. Pero no quejas fundamentadas y realizadas bajo razones de peso, no. Todos conocemos las coletillas que salen instantáneamente de nuestra boca al darse esta disconformidad. Creemos que la palabra “mierda” es lo bastante sólida (y sigo hablando de la palabra) como para asentar sobre ella nuestra crítica.

Esta simbiosis de ambos conceptos es vista con más frecuencia en nuestra sociedad de la que debiera y, gracias a Internet y la libertad de expresión que concede, es imposible no tropezarse con ella cada día.

Este es un blog de videojuegos (si, ya, y de “ocio en general”) y, por suerte o por desgracia, el inconformismo rodea día a día al 8º arte. Esta en los foros, en vuestros blogs favoritos, en los que no lo son tanto, en twitter, en facebook, en vuestro correo… podría estar hasta en vuestra propia casa.

Me atrevo a decir, que el sector de los videojuegos es el más criticado de entre todos lo que apuestan por el ocio. Y atención, que estoy hablando de “ocio”, una rama que se supone es para entretenernos en nuestro tiempo libre, evadirnos de la realidad y relajarnos. ¿Cómo podemos relajarnos si, al hablar de videojuegos, viene de la mano la palabra inconformismo?

En lugar de disfrutar de los títulos que las compañías nos ofrecen, en lugar de coger lo que va más acorde con nuestros gustos, en lugar de esperar a ver un producto final para valorarlo… preferimos criticarlo desde un inicio, preferimos intentar cambiar lo que nos es imposible para acercarlo a lo que nos gustaría que fuese, sin pensar en que la variedad de gustos que existe en el mundo es inmensa. Lo que a unos puede parecerles oro, a otros, simples monedas de chocolate con un bonito envoltorio dorado. Y no existe un “mejor” o “peor”, existe lo que tu quieras ver, lo que el juego te diga y te transmita o simplemente lo rápido que se te pase el tiempo desde que metes el disco en la consola hasta que te das cuenta de que aún no has cenado.

No hablo de que tengamos que compartir el gusto por lo mismo. Las diferencias de opinión son buenas y, en muchos casos ayudan a que descubramos nuevos juegos o simplemente a que ampliemos nuestro campo de visión. Hablo del “quejarse por quejarse”, del “hablar por hablar”, indiferentemente de lo que ofrezca el juego, de que hayamos visto mucho o poco, los avances en el sector que vaya a suponer, raza o condición sexual. Podríamos nombrar aquí perfectamente a los afamados trolls y/o fanboys, que critican un título simplemente por la plataforma para la que se vaya a desarrollar, pero no, el inconformismo no entiende de formas. Da igual la manera en la que esté expresada una opinión, en la mayoría de casos podremos diferenciar sin ningún problema la dosis de inconformismo que lleva consigo.

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En ciertos juegos es mejor coincidir en gustos. Por el bien de la raza humana.

Pero ya vale de hablar por hablar y pasemos a ejemplificar. Y para ello nada más fácil que hacerlo con anuncios que no nos quedan muy lejos, el E3. En lugar de alabar la batería de títulos nuevos que se nos presentan en un futuro y aumentar nuestro hype personal con las posibilidades que nos ofrecerán, Internet entero se llena de críticas.

Lo que debería ser una alegría general, la posibilidad de jugar un Metal Gear en una consola que no es de Sony y que todos podamos disfrutar de un buen juego, se torna en un continuo flujo de críticas infundadas en la supuesta “lealtad” que Kojima debe a sus fieles seguidores, que sólo se compraron la PS3 para disfrutar de su exclusiva saga.

Aparece un nuevo Mario en 3D y, en lugar de caer al suelo y soltar espuma por la boca (servidor si lo hizo), se desprecia simplemente por el hecho de tener la misma ambientación que su precuela, precuela que en su salida de nuevo dejó muchas bocas abiertas y que, permitidme decir, es uno de los mejores juegos de esta generación (aquí entra el gusto del que hablaba antes). Vamos por el Final Fantasy XIV aún sin haber salido el XIII, todo el mundo espera God of War III o Crackdown 2, por poner unos ejemplos de secuelas, y ¿Nintendo no se puede permitir sacar una continuación en la misma generación en la que su consola esta siendo la que arrasa en el mercado?. Aunque ya se sabe que en esto del inconformismo a Nintendo se le mira con diferente rasero.

Se presenta un juego que dista de la poca originalidad que reina estos días, ModNation Racers, y automáticamente se compara con Mario Kart Wii y Little Big Planet y se empiezan a sacar pegas, pese a que sin ninguna duda no tendrá nada que ver.

Nintendo confirma una innovación en los videojuegos, Demo Play, que se incluirá en New Super Mario Bros. Wii (que automáticamente también fue comparado con su versión en DS, pese a que la experiencia no será ni similar). No se valora lo que esta característica puede suponer (el acercamiento de los más casuals, la posibilidad de hacer más dificil un juego), sino que directamente se critica porque, durante unos minutos, el juego se convierte en un video. Señores, no estamos ya entrando en las ventajas o inconvenientes de esta nueva opción, sino en la fuerza de voluntad de cada cual para seguir intentándolo cuando lo hagamos mal. La vía fácil siempre esta ahí en nuestra vida, pero de nosotros depende elegir un camino más complicado que nos enseñe y nos ayude en un futuro.

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Porque a veces es imposible no estar inconforme.

En fin, no hace falta poner muchos ejemplos más. Cualquier mañana puedes darte una vuelta por la red tu mismo y desesperarte con la cantidad de gente que pone pegas y contribuye a que la industria del videojuego no avance como debería. Porque, si aún pensabas que este inconformismo es sano y que ayuda a que se mejoren ciertos aspectos del sector, estás confundido. Hay que diferenciar ente críticas constructivas y comentarios que son simples quejas sobre detalles sin importancia alguna. Quejas que, por culpa del boca-boca y la capacidad de expansión de Internet, terminan repercutiendo en la decisión de comprar o no un juego. Lo desmerecen. Cuando en realidad, la crítica de ese aspecto para nada es consecuente con lo que el juego oftece. Eso cuando no se usa una de las coletillas antes comentadas.

Tenemos que aceptar lo que los videojuegos nos brindan en cada momento, y una vez hemos probado el producto final valorar su aspectos positivos y negativos para que, estos últimos se puedan volver positivos en futuras entregas. Se exige demasiado, y es por ello normal que no quedemos satisfechos. Si en lugar de ello bajásemos nuestros listón personal seguramente jugaríamos a la misma basura que está por debajo de lo que se puede lograr, pero lo haríamos disfrutando más.

“Somos inconformistas” son las palabras con las que he empezado la entrada y, normalmente, me suelo incluir en la 1º persona del plural. Soy el primero que esta inconforme ante el artwork del nuevo Zelda. Miyamoto con escudo y espada y un teaser de veinte segundos en el que apenas se mostrase nada me habrían dejado un sabor de boca mucho mejor. Pero el mundo de los videojuegos está en constante expansión y, si queremos que crezca como nuestros hijos, sano y fuerte, es mejor poner de nuestra parte, empezar a contribuir y despejar el camino de su desarrollo, o no.

  1. Julio 1st, 2009 a las 08:03 | #1

    Gran reflexión Zark, enhorabuena por el post.

    Es cierto que somos inconformistas por naturaleza y que seríamos más felices si en ver de ver el vaso medio vacío lo viésemos medio lleno, pero creo que las “guerras” en internet no se deben a nuestra naturaleza sino al negocio.

    Me explico. La polémica vende. A la gente le gusta quitarse la razón, debatir, discutir y en muchos casos insultar. Esto es una oportunidad de negocio cojonuda que muchos aprovechan para incrementar su negocio. Por eso aparecen tantos medios dedicados a una plataforma. No creo que se creen para dar información más detallada sino para generar polémica. Un medio exclusivo de PS3 siempre verá la paja en el hojo ajeno en vez de la viga en el propio.

    Y por eso los medios se encargan de alimentar rencillas tan estúpidas como la supuesta lealtad a Sony debida por Kojima. Una gran chorrada ya que el trabajo de Kojima es hacer juegos que vendan por lo que el desarrollo multiplataforma siempre es la mejor opción.

  2. Kily
    Julio 1st, 2009 a las 08:05 | #2

    Muy bueno este artículo ;)

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